| de la Iglesia de Dios Unida, una Asociación Internacional |
VOLUMEN IV, NÚMERO 4 |
¿Otra grieta
en la alianza trasatlántica?
En un discurso televisado el 27 de febrero, el presidente George Bush le anunció
al congreso
norteamericano su intención de seguir adelante con su plan de construir un
sistema defensivo
contra misiles. ¿Ocasionará este plan, el cual no protegerá
a Europa, que los europeos procuren
independizarse del escudo militar de los Estados Unidos?
La
primera visita del ministro norteamericano de Relaciones Exteriores Colin Powell
a la sede de la OTAN el 27 de febrero, ocurrió en un momento en que las tensiones
en las relaciones trasatlánticas son más evidentes que nunca antes,
a pesar de los solemnes pronunciamientos hechos durante la celebración del
quincuagésimo aniversario de la alianza hace dos años.
Cuando la amenaza común proveniente de la Unión Soviética dejó
de existir a principios del decenio de 1990, los pesimistas de la OTAN se preguntaban
si los Estados Unidos y Europa podrían mantener la relación especial
que habían establecido durante los años de la guerra fría. En
retrospectiva, parece que esos pesimistas pueden haber tenido algún tipo de
bola de cristal.
Las tensiones en la relación trasatlántica son algo paradójicas,
puesto que Europa y Norteamérica comparten intereses comunes fundamentales
en muchos aspectos. Ambos continentes comparten principios filosóficos básicos,
tales como el gobierno democrático, las libertades individuales y los derechos
humanos. Además, el comercio trasatlántico está entrelazado
como nunca antes; la fusión de grandes empresas, entre ellas la adquisición
del fabricante norteamericano Chrysler por parte del fabricante de automóviles
alemán Daimler, se están volviendo más comunes. Y los intercambios
de capital por los mercados de divisas y valores están creando una red de
interdependencia económica cada vez más densa.
Aunque las relaciones económicas por lo general son bastante buenas, hay disputas
frecuentes respecto a las políticas agropecuarias (los grandes subsidios que
Europa les da a sus agricultores, el enfoque liberal de los Estados Unidos hacia
los comestibles y fertilizantes alterados genéticamente) y los subsidios de
manufactura, tales como los que fueron concedidos a Airbus (asociación europea
para la fabricación de aviones civiles).
Intereses opuestos de la UE y los EE.UU.
Los contrastes en la política
exterior contribuyen en gran parte a la aparición de grietas en la coalición
trasatlántica.
Estados Unidos se ve a sí mismo, acertadamente, como una potencia mundial
con el derecho a intervenir como un partidario de la disciplina global (aunque todavía
no está claro si la nueva administración de Bush tomará la iniciativa
tanto como lo hizo la administración de Clinton). Por contraste, los intereses
de Europa son ahora en gran parte regionales y puede ser que no siempre coincidan
con los deseos de Norteamérica en cuanto a su política exterior. Además,
Europa y los EE.UU. no han logrado formular un plan coordinado en lo que se refiere
a las relaciones con Rusia y China.
A los Estados Unidos les gustaría que Europa ejerciera un mayor esfuerzo como
la columna oriental de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico
Norte), pero no le entusiasma en absoluto la idea de una alianza militar europea
independiente, o cualquier otro nombre que finalmente se le dé a lo que actualmente
se llama la "fuerza de reacción rápida". Cuando los europeos
votaron en diciembre de 1999 en la reunión cumbre de Helsinki para establecer
su propia fuerza de despliegue rápido de 60.000 tropas, fue la primera vez
desde la crisis de Suez de 1956 que Europa había iniciado su propia colaboración
militar fuera de la alianza de la OTAN, dominada por los Estados Unidos.
Durante la breve visita del ministro Powell al cuartel general de la OTAN en Bruselas,
representantes de los países miembros europeos le expresaron sus inquietudes
con respecto a la decisión hecha por el nuevo presidente norteamericano de
seguir adelante con la Defensa Nacional contra Misiles (DNM). La DNM puede convertirse
en una gran prueba de la solidaridad de la alianza. Lo que más les preocupa
a los gobiernos y planificadores militares europeos es el hecho de que ellos estarían
más allá del perímetro del escudo antibalístico de la
DNM, el cual protegería únicamente a los EE.UU. Si la DNM llega a desplegarse,
Norteamérica puede estar a salvo de un ataque de misiles por estados beligerantes,
pero ¿dónde dejaría eso a Europa?
Amenaza del Cercano Oriente
El último informe del Servicio
Federal de Inteligencia de Alemania (BND por sus siglas en alemán) sobre los
armamentos que tiene Saddam Hussein, explica por qué Europa está preocupada
acerca de su propio escudo de defensa contra misiles.
Según el BND, el dirigente iraquí tiene planes de perfeccionar un misil
con un alcance de hasta 3.000 kilómetros, capaz de transportar un artefacto
nuclear o una cabeza explosiva biológica que pese hasta 300 kilogramos. Los
oficiales de inteligencia alemanes consideran que es muy posible que el misil habrá
sido perfeccionado para el año 2005. Como parte de su informe, el BND bosquejó
su estimación de un intento iraquí para revivir su programa de armamentos
biológicos, químicos y nucleares.
Dado el alcance del nuevo misil iraquí, éste pondría a todo
el sudeste de Europa, una porción de Europa meridional y la mitad de Alemania
(incluidas ciudades principales como Munich y la capital Berlín) dentro del
alcance de las fuerzas militares de Hussein.
Los corresponsales alemanes especulan que el informe del BND fue compartido con el
gobierno alemán muy poco después de que los aviones de guerra de los
EE.UU. y de Inglaterra atacaron instalaciones iraquíes el 16 de febrero.
En contraste con la muy crítica reacción francesa al ataque, el canciller
alemán Gerhard Schröder y el ministro de Relaciones Exteriores Joschka
Fischer fueron muy refrenados en sus comentarios. Durante una rápida visita
a los Estados Unidos la semana siguiente al bombardeo, Fischer hizo notar en una
conferencia de prensa compartida con el ministro Colin Powell, que no le correspondía
a Alemania criticar la decisión de atacar a Iraq.
Reconociendo que Europa está descontenta con la DNM norteamericana, Rusia
ha propuesto ahora su propio plan de defensa contra misiles que proteja a Europa
así como también su propio territorio. Por extraño que parezca,
la propuesta rusa fue anunciada a mediados de febrero cuando el secretario general
de la OTAN George Robertson visitó Moscú y conferenció con Igor
Sergeyev, el ministro ruso de Defensa.
La defensa rusa sería creada en tres etapas, con la primera etapa dedicada
a un análisis de riesgo de amenazas actuales y amenazas previstas para los
próximos 15 años. La etapa final proveería unidades multinacionales
de despliegue rápido capaces de ser enviadas con poca anticipación
a cualquier parte de Europa. El concepto de misiles movibles fue también una
parte principal del despliegue de misiles balísticos intercontinentales de
la Unión Soviética.
Se dice que los Estados Unidos se preocupan a veces al percibir en Europa una creciente
tendencia hacia una independencia política y militar. Ciertamente, parece
extraño que la decisión del presidente Bush de promover la DNM con
su escudo antimisil limitado a Norteamérica, justamente pueda proveer el ímpetu
que los planificadores militares de Europa necesitan para fijar un rumbo aún
más independiente para el futuro.
-Paul Kieffer
Las inquietudes
sobre la enfermedad de las vacas locas están aumentando rápidamente
con el descubrimiento de animales infectados en Francia y Alemania. La Unión
Europea
y los Estados Unidos han incrementado las medidas de control, pero ¿es demasiado
tarde para
contener la extraña y cruel enfermedad que podría convertirse en una
catástrofe internacional?
El
nombre "mal de las vacas locas" suena como un chiste -o el título
de una película de categoría "B" -pero en realidad no es
algo humorístico. Es un asunto relacionado con el comercio internacional y
con la salud.
El "mal de las vacas locas", o simplemente "vacas locas" o "vaca
loca", es el nombre que comúnmente se utiliza para referirse a la encefalopatía
esponjiforme bovina (EEB).
"Encefalopatía" porque
es una enfermedad cerebral, "esponjiforme" por el espantoso efecto que
tiene sobre el cerebro y "bovina" porque es un mal que afecta al ganado.
Una proteína llamada prión causa que en el cerebro se formen agujeros
como los que tiene una esponja, finalmente causando la muerte. Algunos científicos
piensan que esta podría ser un tipo de enfermedad enteramente nuevo, el azote
del nuevo milenio. La proteína prión no es ni virus ni bacteria, lo
que significa que no puede ser aniquilada o contenida por los métodos normales
de la ciencia médica actual. La EEB es parte de la familia de enfermedades
contagiosas denominada encefalopatía esponjosa transmisible (EET).
Después de un poco de indecisión, los EE.UU. finalmente tomaron la
medida de proscribir el uso de piensos que contienen huesos molidos, vísceras,
sangre y otros restos de animales. La Unión Europea teme que la enfermedad
EEB se esparcirá de manera incontrolada al continente desde Inglaterra, amenazando
no sólo al ganado, sino también a la gente.
Aproximadamente 90 ingleses han muerto de una versión humana de la enfermedad,
la cual es una nueva variante de la enfermedad Creutzfeldt-Jakob y es designada como
vECJ.
Aunque los científicos no pueden decir con certeza cómo se contagian
de vECJ los humanos, se cree que es transmitida por medio del consumo de carne infectada.
Pánico en Europa
La presencia de la enfermedad EEB en
el Reino Unido fue diagnosticada primero en 1986, pero otros países de la
Unión Europea dudaron en imponer restricciones de importación sobre
piensos fabricados con restos de animales británicos.
Casos recientes de la enfermedad EEB en Francia y Alemania causaron una alarma generalizada
que rayaba en pánico. Los oficiales de la Unión Europea propusieron
de inmediato medidas draconianas que podían resultar en la destrucción
de hasta 2 millones de ganado que no pueden ser certificados como libres de la EEB.
No es sorprendente que los consumidores europeos han perdido su gusto por la carne
de res, aunque los funcionarios la hayan declarado libre de riesgos. Padres preocupados
exigieron que la carne de res fuera quitada de los menús escolares en unos
25 distritos escolares en Francia, como también en la ciudad de Ginebra. Muchos
restaurantes alemanes ya no sirven carne de res. Tanto la carne de res como la de
cerdo están ausentes de la cantina del parlamento alemán, y la carne
de res ya no se les sirve a los soldados alemanes.
Los consumidores alemanes dejaron la carne de res por la de venado cuando empezó
el susto de la enfermedad EEB hace algunos meses, pero desde entonces se han dado
cuenta de que los venados han sido alimentados con los mismos piensos contaminados
que transmitieron la enfermedad EEB al ganado alemán.
Un zoológico pequeño en Berlín informó que sus trabajadores,
con hambre de carne, ¡se robaron gansos, patos y gallinas del zoológico
y los consumieron!
En Francia, un matadero de animales informó una disminución del 65
por ciento en su negocio y muy probablemente se irá a la quiebra del todo.
Los mataderos italianos han perdido un 70 por ciento de su negocio desde que empezó
esta crisis. Informes similares provienen de España y Portugal. Gobiernos
y productores han tomado medidas con la intención de restaurar la confianza
del consumidor, pero es difícil vender la carne de res.
El descubrimiento de carne contaminada con EEB en supermercados en Inglaterra en
octubre de 2000 no ayudó a aliviar las inquietudes, ni en ese país
ni en otros. Las cifras de la Comisión Europea del 28 de enero muestran que
los precios de la carne de res han caído casi en un 25 por ciento desde octubre.
El ministro de Agricultura de la Unión Europea, Franz Fischler, describió
como "alarmante" el efecto de las vacas locas.
El gigante de las hamburguesas McDonald's tuvo una disminución del 7 por ciento
en las ganancias del último trimestre de 2000, debido a una reducción
del 10 por ciento en las ventas en Europa. Este fue un resultado directo de la contaminación
de EEB que empezó a recibir publicidad en noviembre del año pasado.
(Europa es el segundo mercado más grande de McDonald's, detrás de los
EE.UU.) Un informe de la Prensa Asociada del 7 de febrero hizo notar que desde octubre
la venta de carne de res había caído en un 27 por ciento por toda la
Unión Europea.
Además de la reciente propuesta de la Unión Europea para exterminar
millones de ganado, Inglaterra ha destruido 4,5 millones desde que se descubrió
la epidemia de la EEB. El efecto que se hizo sentir en las economías de los
países de la Unión Europea es claramente asombroso. La Comunidad Europea
estima que la crisis puede costarle a la Unión Europea mil millones de dólares
y poner en riesgo otros programas agrícolas.
La ciencia médica ha avanzado muy lentamente en cuanto a poder detectar la existencia de la EEB, cómo se propaga y si puede ser transmitida a los seres humanos. Los funcionarios británicos no hicieron público el vínculo entre la versión bovina de la enfermedad y la versión humana, vECJ, hasta 1996. La Unión Europea prohibió de inmediato toda exportación de carne de res del Reino Unido.
La acción de los Estados Unidos, ¿oportuna o demasiado tarde?
Consciente de las consecuencias desastrosas
de las acciones retardadas de la Unión Europea, en 1989 el Ministerio de Agricultura
de los EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés) prohibió la importación
de piensos que contienen carne molida de animales. La prohibición de todo
tipo de importación de carne y hueso fue extendida en 1997 para incluir todo
Europa, pero los informes contradictorios indican que estas prohibiciones no fueron
tomadas en serio o no se hicieron cumplir completamente hasta diciembre de 2000.
Hasta ese tiempo, los piensos importados que contenían restos de animales
habían sido utilizados para alimentar gallinas y puercos, así como
también ganado y ovejas. Ahora, el USDA quiere destruir dos rebaños
de ovejas en el estado de Vermont, basándose en el temor de que han contraído
la enfermedad EEB a través del alimento importado. El período de incubación
para la enfermedad EEB es tan largo que la posibilidad de que el ganado de los EE.UU.
esté infectado no puede descartarse.
Durante siglos se ha hallado otra enfermedad
de encefalopatía esponjosa llamada "scrapie" en ovejas y cabras.
Aunque es fatal para los animales infectados, no hay pruebas de que esta forma de
enfermedad haya sido transmitida alguna vez a los humanos. Por lo tanto, los criadores
de ovejas están renuentes a colaborar con el deseo del USDA de destruir sus
rebaños y están luchando en contra de la orden.
¿Quién está en lo correcto? "Los escépticos argumentan
. . . que no hay manera de comprobar que la barrera de las especies no puede ser
superada", informó la publicación The Atlantic Monthly
("¿Puede suceder aquí el mal de las vacas locas?", una serie
en tres partes por Ellen Ruppel Shell, 1998, parte 1, p. 6).
El ganado y las ovejas no son los únicos
animales que pueden tener un tipo de enfermedad EET.
"Variedades de la enfermedad EET han sido halladas en ovejas, cabras, alces,
venados mulos, venados de cola blanca, visones y gatos" (ibídem,
parte 2, p. 2). La variedad en los venados y alces es llamada enfermedad consuntiva
crónica.
Las confiadas aseveraciones hechas por el USDA en el sentido de que no existe la enfermedad EEB en Estados Unidos suenan huecas contra el telón de fondo de la información citada arriba, lo mismo que el hecho de que el USDA ha examinado únicamente 12.000 cabezas de ganado norteamericano en los 10 años pasados, de entre aproximadamente 100 millones.
¿Podría la sangre hacer proliferar la enfermedad vECJ?
Aunque no ha sido confirmado, se cree
que la sangre humana y el plasma de sangre son posibles transmisores de la enfermedad
vECJ por medio de transfusiones. Austria, Bélgica, Canadá, Francia,
Alemania, Japón, Nueva Zelanda, Suiza y los EE.UU. están entre los
países que han prohibido las donaciones de sangre por personas que pasaron
más de seis meses en Inglaterra entre 1980 y 1996.
En un informe especial sobre la crisis de la enfermedad EEB, un artículo que
apareció el 5 de febrero en el diario inglés The Guardian dijo
que los productos de sangre donados por tres personas que más tarde contrajeron
la enfermedad vECJ habían sido vendidos a 11 países: Irlanda, Brasil,
Dubai, India, Turquía, Brunei, Egipto, Marruecos,
Omán, Rusia y Singapur ("Vínculo de ECJ con sangre vendida por
Bretaña en el extranjero", por James Meikle y Alex Bellos).
Los Estados Unidos están experimentando una escasez de sangre debido en parte
a la prohibición de la Dirección de Alimentos y Medicinas de ese país
(FDA por sus siglas en inglés) de donaciones de sangre que podría ser
infectada. Australia está considerando una prohibición similar, y está
calculando el costo. Historias recientes en las noticias de la prensa australiana
estiman que "se gastarán hasta seis millones de dólares cada año
pidiendo donaciones de sangre" para reemplazar las que se pierdan debido a la
prohibición (The Age/Sydney Morning Herald, "Se teme escasez de
sangre debido a probable prohibición por ECJ", 9 de septiembre de 2000,
p. 1).
Bajo el temor de recibir sangre infectada,
los hemofílicos alemanes y sus familias están haciendo una campaña
para que todos los pacientes reciban sangre sintética en lugar de sangre humana
o productos derivados de la sangre humana.
Mientras que las prohibiciones pueden dar alivio a algunos, los parámetros
de 1980-1996 como los años durante los cuales la gente pasó más
de seis meses en Inglaterra son un tanto arbitrarios. Consideremos este hecho escalofriante
que apareció en The Atlantic Monthly: Toma hasta 30 años
para que los humanos infectados con EET manifiesten síntomas (parte 1, p.
3).
¿Cuántas personas pueden estar infectadas con vECJ? Un informe de la cadena de noticias CNN dice: "Se calcula que el número de nuevas infecciones puede ser de cientos hasta millones . . ." ¿Deberíamos preocuparnos? Las Naciones Unidas lo están.
La ONU investiga el "riesgo de contagio mundial"
A fines de diciembre de 2000 la Organización
Mundial de la Salud (OMS) "expresó preocupación acerca de lo que
llamó el 'riesgo de contagio mundial' de encefalopatía esponjosa bovina
(EEB) y su fatal variedad humana . . . (vECJ). Esta agencia especializada de las
Naciones Unidas dijo que convocaría una reunión importante de expertos
y funcionarios de todas las regiones para tratar el asunto de las enfermedades neurodegenerativas
que afectan el ganado y los humanos. Se celebrará en Ginebra . . . probablemente
en mayo" ("OMS convocará junta sobre el riesgo global de la enfermedad
vECJ", Reuters, 26 de diciembre de 2000).
Debido a las últimas noticias sobre el ganado infectado en Francia y Alemania,
la OMS está preocupada acerca de las exportaciones de carne de res de todos
los países de la Unión Europea, no solamente de Inglaterra. Pero ¿pueden
ellos rastrear la carne infectada y sus derivados?
Es sorprendente saber que "la carne de res y los productos de carne exportados
[son] a menudo reempacados o transformados antes de ser reexportados con nuevas etiquetas"
(ibídem). Rastrearlos viene a ser difícil, si no imposible.
Corea del Norte, cuyos ciudadanos están muriéndose de hambre, está
lista para recibir carne de res donada de 400.000 cabezas de ganado que Alemania
planea sacrificar. (Estados Unidos cree que necesita crear una escasez artificial
de carne de res para contrarrestar la vertiginosa caída de los precios de
ésta.) El ganado será examinado antes de ser sacrificado para ver si
está infectado con EEB, pero las pruebas no son un 100 por ciento confiables,
y los coreanos enfrentan un riesgo al consumir esta carne.
A principios de febrero, China anunció que empezaría a hacerle pruebas
al ganado en respuesta a temores de que la enfermedad EEB pudo haber sido importada
en animales infectados o en alimento contaminado.
Otro problema radica en el hecho de que la mayor parte del mundo no cuenta con el
complejo equipo de prueba que tienen los países occidentales ricos. El periódico
Blue Sky News anunció el primer caso de vECJ en Rusia, "levantando
temores de que las reglas convenidas en Europa occidental para contener la enfermedad
EEB pueden no prevenir su propagación mucho más lejos de casa"
("Temores de que la enfermedad EEB haya llegado hasta Rusia", 6 de diciembre
de 2000). Citando al periódico ruso Izvestiya: "No hay un solo
laboratorio en Rusia que sea capaz de determinar con exactitud si . . . la EEB está
presente en la carne". El artículo agrega que no es probable que Rusia
imponga el tipo de restricciones duras sobre la producción y distribución
de carne que la Comunidad Europea, los EE.UU. y otros países han impuesto.
Nuevo descubrimiento horripilante
Alarmantes descubrimientos científicos fueron anunciados en la prensa británica en agosto del año pasado. Anteriormente, se pensaba que la enfermedad EEB no pasaba muy fácilmente de especie a especie. Además, la creencia general era que únicamente los animales infectados clínicamente podían transmitir la EEB.
El profesor John Collinge, renombrado
experto en EEB, ha publicado estudios que desafían ambas suposiciones. Los
restos de reses contaminados con EEB que están presentes en alimento para
cerdos, ovejas y gallinas, podían infectar a estos animales con EEB y, posiblemente,
a los humanos que consumen su carne.
Más alarmante aún es el descubrimiento de que los animales pueden ser
infectados con EEB en su etapa subclínica. Una infección clínica
se manifiesta por síntomas externos. Por contraste, la infección subclínica
no manifiesta síntomas, aunque el animal infectado puede no obstante transmitir
la enfermedad.
La investigación puede obligar a las autoridades a reconsiderar cuánto se ha extendido la epidemia de EEB en el ganado, así como también su potencial para una transmisión más extensa.
Potencial de catástrofe humana y económica
Hasta hace poco, los que han sido golpeados
más duramente son los productores de carne de res británicos. Ahora,
las economías de otros países de la Unión Europea están
siendo afectadas. Algunos ministros del gobierno en Alemania se han visto obligados
a renunciar debido a su responsabilidad por la epidemia de EEB en ese país.
El pánico a corto plazo ya le ha causado grandes pérdidas a la industria
de la carne de res e indudablemente habrá más antes de que esto termine,
si es que termina. Mientras más se sabe acerca de EEB y vECJ, cuanto más
probable es que aumentará el número de personas en todo el mundo que
reducirán su consumo de carne de res o dejarán de consumirla por completo.
Hasta la fecha, Estados Unidos ha esquivado el problema de la EEB. Sin embargo, a
la luz de los hechos presentados en este artículo, uno se pregunta si eso
continuará. Aun sin la infección de EEB, los productores de carne (incluidos
los productores de cerdo y aves) tendrán que soportar el costo de proveer
a su ganado con alimento libre de restos de animales. Una suposición lógica
es que los productores de carne de res probablemente se enfrentarán a exámenes
obligatorios de EEB para su ganado.
Normalmente, el aumento de costos pasa al consumidor, pero ¿será eso
posible si el consumidor ya no está muy dispuesto a comprar el producto?
Surge otra pregunta: ¿Retirarán los inversionistas su dinero de la
industria de la carne de res? Ya hemos mencionado las pérdidas directas de
McDonald's en las ventas europeas. Las cotizaciones de las acciones y del ganado
de McDonald's cayeron después de que la Dirección de Alimentos y Medicinas
de los EE.UU. anunció el 25 de enero que había puesto en cuarentena
algunas cabezas de ganado en Texas que habían sido alimentadas con piensos
prohibidos, los que están hechos con restos de animales.
"Las agencias del gobierno dicen que ellos han erigido esta muralla impenetrable
(contra las vacas locas). Nosotros no tenemos una muralla impenetrable. Mas bien
tenemos como una cerca de estacas", dijo Michael Hansen, investigador de la
Unión de Consumidores en Washington.
Una de las víctimas más recientes que sucumbió a la enfermedad
vECJ rara vez comía carne de res, según informó su hermana.
Otra víctima, un hombre joven de unos 20 años de edad, había
sido vegetariana desde los 15 años. Obviamente, uno no tiene que consumir
grandes cantidades de carne de res para contraer la enfermedad. Este hecho puede
abatir aún más las ventas de carne de res.
Eso nos trae al costo humano de la crisis. Aunque el número de víctimas
humanas de vECJ es relativamente bajo hasta ahora, su sufrimiento y el de sus familias
ha sido grande. La vECJ es una enfermedad terrible, de pesadilla, y no existe cura
para ella.
Si la enfermedad EEB "se sale de control", y no puede ser contenida, el
potencial de pérdida de vida humana debido a la vECJ podría ser bastante
grande. Puesto que vivimos en una sociedad litigiosa, el potencial para demandas
por daños y perjuicios en pleitos legales es enorme, y es otro golpe económico
en potencia.
"Maldita la cría de tus vacas"
Jesús predijo que vendría
un tiempo aciago de plagas como parte del "principio de dolores" (Mateo
24:7-8) que conduciría al colapso de la era del hombre, poco antes del principio
de la era milenaria de Dios. En Levítico 26:25, en el contexto de una advertencia
de Dios al pueblo de su pacto, encontramos una profecía detallada acerca de
una "pestilencia". Ellos serían expuestos a esta clase de terror
si rehusaban vivir como Dios les había mandado.
La palabra hebrea traducida como "pestilencia" es deber, y se refiere
a una enfermedad propia de los animales. La palabra es usualmente asociada con la
muerte.
Un pasaje paralelo en Deuteronomio es más específico: "Maldito
el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los
rebaños de tus ovejas . . . El Eterno te herirá con locura, ceguera
y turbación de espíritu" (Deuteronomio 28:18, 28).
Con el tiempo se hará claro si la enfermedad vECJ es el principio del cumplimiento
de estas sombrías palabras o únicamente un precursor de cosas por venir.
Podemos estar agradecidos de que este
período tan terrible pasará pronto y cederá el paso al mundo
que Dios forjará por medio de Jesucristo y sus santos convertidos en seres
inmortales. En esa "tierra prometida" por venir, aquellos que aman y adoran
a Dios experimentarán estas bendiciones: "Bendito serás tú
en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el
fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños
de tus ovejas" (Deuteronomio 28:3-4).
-Cecil E. Maranville
Los
problemas matrimoniales siempre han existido. Todas las naciones, todas las culturas
y todas las religiones se han enfrentado al problema de cómo encargarse de
los matrimonios incompatibles. A muchos les ha parecido que la solución más
fácil es simplemente permitir el divorcio y las segundas nupcias por cualquier
razón. Bajo el antiguo pacto, Moisés dio instrucciones sobre el divorcio
(Deuteronomio 24:1-4). Por su dureza de corazón, a los israelitas se les permitió
dar carta de divorcio (Mateo 19:8), pero eso iba a cambiar para los cristianos.
Los discípulos se consternaron cuando Jesús delimitó los motivos
por los que se podía dar por terminado un pacto matrimonial. Estaban tan consternados
que afirmaron: "Si así es la condición del hombre con su mujer,
no conviene casarse" (Mateo 19:10). Sabiendo con cuánta frecuencia las
parejas tenían diferencias irreconciliables, los discípulos concluyeron
que sería mejor no casarse. En aquel entonces los discípulos estaban
totalmente inconscientes de la tremenda ayuda que estaría disponible por medio
del Espíritu Santo para sanar y restaurar todas las relaciones interpersonales.
El matrimonio: Una institución divina
Desde el principio, Dios se propuso
que el matrimonio fuera una institución divina. Una vez que Adán y
Eva pecaron, los frutos de los matrimonios de este mundo fueron muy a menudo diametralmente
opuestos al camino de Dios. Pero Dios nos ha llamado a salir de este mundo para que
no participemos de sus pecados (Apocalipsis 18:4). Los matrimonios dentro de la iglesia
que Jesucristo estableció deberían ser diferentes de los matrimonios
en el mundo.
Los matrimonios dentro de la Iglesia de Dios deben ser un ejemplo de la relación
de Jesucristo y su prometida (la iglesia). Al casar a una pareja, los ministros de
Jesucristo dejan muy en claro que "dentro de la iglesia, es Dios, no simplemente
el hombre o las leyes del hombre, el que une al esposo y a la esposa en una sola
carne" (Ceremonia matrimonial, IDUAI). Tal y como se les recordó a los
sacerdotes en tiempos del profeta Malaquías, los verdaderos ministros son
mensajeros de Dios. "Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría,
y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es del Eterno de los
ejércitos" (Malaquías 2:7). Dentro del contexto de este recordatorio
se encuentra la declaración de Dios de que "él aborrece el repudio
[divorcio]" (v. 16). Por consiguiente, es de vital importancia que todos los
miembros protejan y preserven el matrimonio y al mismo tiempo reconozcan la responsabilidad
que Dios les ha dado a sus ministros para enseñar la verdad de la Biblia respecto
a la relación matrimonial.
Jesús les dio instrucciones a sus discípulos acerca de su responsabilidad
de atar y desatar (Mateo 16:19; 18:17-19). Dios no desea que exista el estado de
cosas descrito en Jueces 21:25: "En estos días no había rey en
Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía". Siendo el Cuerpo
de Cristo, la iglesia, por medio de los dirigentes de la misma, tiene la responsabilidad
de tomar decisiones para el bien de la iglesia, tal como determinar si un matrimonio
irreconciliable entre creyentes está "atado" o "desatado".
Esto se basa en las instrucciones que Jesús les dio a sus discípulos
en Mateo 18. Pero la seriedad del matrimonio es de tal magnitud que es vital que
entendamos lo raro que es que los matrimonios no estén realmente atados o
indisolubles.
Los incrédulos
La declaración de creencia de
la Iglesia de Dios Unida titulada "Divorcio y segundas nupcias", dice lo
siguiente respecto a una de las razones por las que un creyente puede (pero no necesariamente
tiene que) disolver su matrimonio: "No se consiente en vivir con su cónyuge.
En el libro de 1 Corintios Pablo explica que si un incrédulo no se complace
en vivir con su cónyuge y se separa, en semejante caso el cónyuge no
está 'sujeto a servidumbre'. Un individuo, ya sea hombre o mujer, puede expresar
su desagrado en diferentes maneras: mala conducta habitual tal como la inmoralidad
(con referencia a las implicaciones de porneia), criminalidad, adicción,
maltrato, abandono o irresponsabilidad en cuanto al sostenimiento del hogar (1 Timoteo
5:8). En semejantes casos puede ser apropiado que el 'creyente' inicie el proceso
judicial" (p. 10).
Cuando un incrédulo no se complace en vivir con un creyente, ya sea que lo
demuestre separándose literalmente del creyente o por medio de sus acciones
si opta por permanecer casado, en semejante caso el creyente está libre. La
iglesia, por medio de los ministros, desempeña una parte muy importante en
ayudarle al creyente a discernir ese tipo de situación. Se debe animar a los
miembros a consultar con su ministro para recibir aliento y ayuda en semejantes tiempos
de prueba. Además, los ministros podrán informarles acerca de las dificultades
que les sobrevendrán después.
Debilidad espiritual
Nadie debe suponer que al casarse con
un miembro todo va a ser "dulzura". Sin lugar a dudas, también hay
desacuerdos en los matrimonios entre creyentes.
Pero los desacuerdos no son motivo para disolver un matrimonio. Todos los creyentes
tienen debilidades. Todos nosotros estamos creciendo en gracia y conocimiento. Cuando
se casan dos creyentes, usualmente empiezan con mucho idealismo, lo cual es muy común
en las parejas antes de casarse. Las parejas recién casadas también
tienen un alto nivel de expectativas poco realistas. Por ejemplo, tienen expectativas
idealistas sobre el amor, el sentido de compromiso y los conflictos. Cuando surgen
los desacuerdos matrimoniales, y generalmente surgen, el grado de espiritualidad
de cada cónyuge es puesto a prueba. Afortunadamente, la mayoría de
los matrimonios perduran.
Trágicamente, algunos fracasan.
¿Por qué no perduran algunos matrimonios entre creyentes? La falta
de madurez espiritual puede ser un factor. Para soportarse uno al otro y ser paciente
el uno con el otro se requiere fortaleza espiritual. Cuando no se tienen o no se
usan estas cualidades, no hay crecimiento en el matrimonio. Y un matrimonio estancado
cae en decadencia. Un matrimonio inestable también puede ser el resultado
de una fe vacilante que apaga la sabiduría que viene de Dios (Santiago 1:5-7).
Sin la sabiduría de Dios, los frutos de paz, benignidad y misericordia no
podrán estar presentes en el matrimonio de una persona (Santiago 3:17-18).
Los cristianos se encuentran en diversas etapas de crecimiento espiritual. El autor
de Hebreos reprochó a sus lectores por tener necesidad de que se les volviera
a enseñar cuáles eran "los primeros rudimentos de las palabras
de Dios" en una época cuando ya deberían ser maestros (Hebreos
5:12). En los libros del Nuevo Testamento abundan los ejemplos de creyentes que tenían
grandes problemas espirituales. La iglesia de Corinto parecía tener una buena
porción (ver el artículo titulado "¿Qué quiso decir
Pablo por incrédulo en 1 Corintios?").
Cuando el apóstol Pablo les escribió a los corintios, él abordó
el tema del matrimonio en relación con las debilidades espirituales. Es evidente
que los creyentes en Corinto estaban teniendo problemas matrimoniales (1 Corintios
7:5, 9, 10-11, 15, 27). A los creyentes que tenían problemas de tal magnitud
que incluso optaban por separarse, Pablo les ordenó que se quedaran sin casar,
o se reconciliaran (vv. 10-11). Sencillamente, el hecho de que un creyente tenga
una debilidad espiritual no es motivo para disolver su matrimonio con la libertad
de volverse a casar. Es decir, todos los matrimonios están "atados"
a menos que se compruebe lo contrario.
La incapacidad para reconciliarse no era motivo para estar en libertad de volverse
a casar. De hecho, en ninguna parte de la Biblia hallamos que alguna de las siguientes
razones, por sí sola, justifique el divorcio y las segundas nupcias: problemas
de personalidad y comunicación, incapacidad para resolver los conflictos,
endeudamiento, gustos diferentes en lo que se refiere a las actividades recreativas,
filosofías diferentes en la crianza de los hijos, insatisfacción matrimonial
y sexual, antipatía hacia la familia y los amigos del cónyuge, diferencias
religiosas, o filosofías contrarias en cuanto al papel que debe desempeñar
cada cónyuge en la vida familiar.
Responsabilidad y obligación de dar cuenta
Las parejas que deciden casarse deben
conocerse uno al otro bastante bien, antes de casarse, para poder comprender tan
claramente como sea posible cómo se llevarán después de la boda.
La iglesia recomienda fuertemente que consulten con los ministros. Éstos están
capacitados para ayudar a que las parejas examinen aspectos específicos de
la vida matrimonial. Por medio del consejo prenupcial y de pasar juntos no sólo
mucho tiempo, sino también tiempo de calidad para llegar a conocerse bien,
la pareja puede contribuir grandemente a la fortaleza y el éxito de su matrimonio.
Aun cuando las parejas hayan tenido un noviazgo corto, no hayan buscado consejo prenupcial
o haya habido inestabilidad en sus antecedentes familiares, ninguno de estos problemas
reconocidos como tales los justifica para divorciarse de su cónyuge con la
libertad de casarse en segundas nupcias. El matrimonio es un compromiso para toda
la vida. El no haberse preparado adecuadamente no es motivo para disolver el matrimonio
en el futuro. La pareja debe cumplir con su compromiso y ser responsable por sus
propias decisiones y acciones. La mayoría de las veces es muy apropiado el
viejo refrán: "Nosotros tomamos la decisión y ahora tenemos que
acatarla". Mejor todavía: "No os engañéis; Dios no
puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará"
(Gálatas 6:7).
Como afirma la "Declaración de la política administrativa sobre
divorcio y segundas nupcias" de la Iglesia de Dios Unida, "Si ambos cónyuges
son miembros, entonces se debe usar en la sesión de consejo la admonición
de Pablo en 1 Corintios 7 a las parejas casadas, específicamente 1 Corintios
7:10-11". Esos versículos describen un matrimonio irreconciliable en
el cual dos creyentes no están en libertad de casarse en segundas nupcias.
"El matrimonio es una institución divina, ordenada por Dios, diseñada
para ser una unión amorosa, gratificadora, continuamente enriquecedora, de
toda la vida. Como tal, Pablo explicó que el matrimonio trasciende el plano
humano, y es en realidad un reflejo de la relación que Cristo tiene con la
iglesia (ver Efesios 5:22-23)" (Declaración de creencia titulada "Divorcio
y segundas nupcias", p. 9).
Libertad para casarse en segundas nupcias
A diferencia del mundo, existen muy
pocas razones por las que los creyentes pueden estar en libertad de casarse en segundas
nupcias después de un divorcio. Únicamente dos razones pueden (pero
no necesariamente tienen que) disolver un matrimonio en el que participan dos creyentes.
La primera razón es: "Porneia, o inmoralidad sexual. Esto incluiría
en el sentido más amplio todos los casos de anormalidad sexual, entre ellos
el adulterio. La implicación es un mal comportamiento sexual habitual, pero
no se limita a esto" (Declaración de creencia titulada "Divorcio
y segundas nupcias", p. 10). Desde luego, existen casos de abuso que pueden
conducir al divorcio y a la libertad subsecuente para casarse en segundas nupcias.
El mismo documento citado trata este aspecto en la sección sobre los incrédulos.
Sería muy aconsejable para cualquier miembro que tenga preguntas sobre este
tema que estudie a fondo la declaración de creencia titulada "Divorcio
y segundas nupcias". Pídanle a su ministro un ejemplar de este escrito.
Además de la inmoralidad sexual, el fraude es la otra razón bíblica
tomada en consideración cuando se hacen juicios sobre matrimonios en los que
ambos cónyuges son (y que permanecen como) miembros.
"Un matrimonio puede ser anulado o revocado si cualquiera de los cónyuges
fue engañado por el otro antes de casarse" (p. 11). "Cuando se descubre
que un cónyuge deliberadamente ocultó información que, de haberla
sabido, habría motivado al otro cónyuge a no casarse, tenemos un caso
de fraude. En términos generales, el fraude es algo sobre lo que se debe actuar
en cuanto es descubierto, no muchos años después. Esencialmente, esto
requeriría la anulación del matrimonio. Si cualquiera de las partes
retiene deliberadamente información de importancia, un pacto, como lo es el
matrimonio, no es válido, y por lo tanto puede ser anulado" (pp. 8-9).
A menos que exista inmoralidad sexual o fraude, el matrimonio entre creyentes tiene
fuerza obligatoria y esos creyentes deben abstenerse de casarse en segundas nupcias.
La naturaleza humana trata de hallar una salida fácil. Desde una perspectiva
superficial, el camino de Dios parece difícil. Pero el camino estrecho conduce
a la vida eterna y pocos son los que la hallan (Mateo 7:13-14).
Mejor es no casarse
Al escuchar la única razón
válida para quedar libres de un matrimonio, los discípulos dijeron:
"Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse"
(Mateo 19:10). Ellos no entendían el potencial que tendrían en el futuro
todos los matrimonios entre cónyuges que siguieran el ejemplo y las enseñanzas
de Jesucristo.
Jesús estaba a punto de establecer el nuevo pacto. El Espíritu de Dios,
el mismísimo poder que resucitó a Cristo de los muertos (Romanos 8:11),
estaría disponible para realizar un milagro en las mentes de todos los que
lo recibieran. Cristo en nosotros nos daría la esperanza de gloria (Colosenses
1:27).
Jesucristo moraría realmente en las mentes de todos los que se arrepintieran,
fueran bautizados y lo aceptaran como su Salvador (Gálatas 2:20). Los matrimonios
cristianos no necesitarían una "carta de divorcio" debido a la dureza
de sus corazones. A menos que uno apagara el Espíritu Santo, los frutos de
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza deberían
garantizar un matrimonio feliz y exitoso.
Todos nosotros, ya sea que tengamos o no problemas matrimoniales, necesitamos preguntarnos
a nosotros mismos cómo trataría Jesucristo a nuestro cónyuge.
¿Le respondería en la misma manera que nosotros lo hacemos? ¿Mostraría
más dominio propio que el que nosotros mostramos? ¿Sería más
paciente e indulgente que lo que nosotros somos? Antes de contestar esas preguntas,
recordemos que Jesús dio su vida por su prometida. Si él estuviera
casado con nuestro cónyuge, haría lo mismo en un acto de servicio totalmente
desinteresado.
Tal vez hace falta más de la mente de Cristo en nosotros. Y para aquellos
que tienen algún tipo de problema matrimonial, ¿podemos decir que verdaderamente
hemos hecho todo lo que Jesucristo haría para que nuestro matrimonio fuera
un éxito? Si no lo hemos hecho, deberíamos acudir en oración
ante el trono de misericordia de Dios y pedir su ayuda mediante el mismo Espíritu
que estaba en Jesús (Hebreos 4:16).
Elegir a la novia
Según algunas antiguas costumbres
matrimoniales, los padres hacían los arreglos matrimoniales para sus hijos
y negociaban los convenios. Aunque eran considerados casados, los individuos no vivían
juntos. La mujer continuaba viviendo con sus padres por un año, tiempo durante
el cual ella podía poner a prueba su fidelidad a la persona que había
sido elegida como su esposo. Tal costumbre puede parecernos muy extraña ¡y
no estoy hablando a favor de que debamos seguirla en la actualidad! Pero pensemos
acerca del paralelo espiritual de esta costumbre y lo que implica para nosotros.
Dios está eligiendo la prometida para su Hijo Jesucristo (Juan 6:44). En el
tiempo del retorno de Cristo, Dios declarará: "Han llegado las bodas
del Cordero, y su esposa se ha preparado" (Apocalipsis 19:7). ¿Cómo
se habrá preparado la esposa de Cristo? Ella habrá mostrado su fidelidad
por medio sus acciones justas (v. 8).
Dios el Padre nos ha elegido para convertirnos en la esposa de Cristo. Nos encontramos
en ese período de transición después de haber sido elegidos
pero antes de la boda misma, demostrándole a Cristo nuestra fidelidad como
una pareja justa. Si nuestros matrimonios no reflejan la relación que Cristo
tiene con la iglesia, ¿qué presagia eso respecto a nuestro futuro matrimonio
con Cristo? ¿Permitirá Dios el Padre que se case con su Hijo alguien
que no trata a su esposo o a su esposa de acuerdo con los principios divinos?
En lugar de procurar liberarse de un matrimonio problemático, concentren la
atención en repararlo. Busquen una relación más íntima
con Dios por medio de Cristo. Un vínculo amoroso en el matrimonio no incluye
tan sólo el esposo y la esposa. El vínculo con su cónyuge es
por medio de Dios: esposo-Dios-esposa y esposa-Dios-esposo. El hecho de apagar el
Espíritu de Dios, el cual nos capacita por medio de Cristo para tener acceso
a Dios, puede destruir el vínculo matrimonial espiritual.
Las personas con problemas matrimoniales que se ven tentadas a renunciar a todo harían
bien en considerar lo anterior. Todos nosotros debemos buscar a Dios. Debemos controlarnos
a nosotros mismos. Quizá, sí quizá, por el asombroso poder de
Dios, podemos cambiar y ganar a nuestros cónyuges por medio de nuestra conducta
piadosa (1 Pedro 3:1). Siendo que el vínculo matrimonial es un reflejo del
matrimonio de Cristo con la iglesia, ¿no vale la pena hacer otro esfuerzo
por salvarlo?
-Greg Sargent
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¿Qué significado tienen las expresiones,
"que no sea creyente", "incrédulo" e "incrédula"
en 1 Corintios 7:12-15?
En 1 Corintios 7:8-16 se hace mención de tres categorías de situaciones
maritales. Los "solteros" y las "viudas" en los versículos
8-9, los "que están unidos en matrimonio" en los versículos
10-11 y los "demás" en los versículos 12-16. La iglesia ha
llegado a entender que en los versículos 10 y 11 Pablo les está hablando
a parejas en las que ambos cónyuges son creyentes, pero en los versículos
12 al 16 a parejas en las que sólo uno de los cónyuges es creyente.
Pablo les dice a los que están en la categoría A -en la que ambos son
creyentes- que no se separen, pero si lo hacen, que se queden sin casar o se reconcilien.
¿Qué pasará si uno de ellos, o ambos, no puede o no quiere reconciliarse?
¿Cuando uno de ellos, o ambos, no consiente en vivir con el otro? Pablo dice
que en ese caso deben quedarse sin casar. Esta es una expresión dura, algo
desagradable para la mayoría de las personas. Los discípulos de Jesús
consideraron tan perturbadora la idea de estar permanentemente atado en un matrimonio
que no funciona, que su reacción inicial fue que era mejor no casarse (Mateo
19:9-10). Pero los que están en la categoría B, quienes tienen un cónyuge
que es incrédulo, están libres y no atados si el incrédulo no
se complace en vivir con ellos.
¿Quién querría creer que él o ella está dentro
de la Categoría A y no puede volver a casarse, que tiene que permanecer divorciado(a)
el resto de su vida? ¿No es lógico suponer que si el cónyuge
de uno fuera un creyente muy convertido, que nunca habría ocurrido una separación
en primer lugar? ¿O que aun si había una separación, fácilmente
se lograría la reconciliación? ¿Acaso el hecho de que haya serios
problemas en la relación matrimonial significa que uno de los cónyuges
-o ambos- son incrédulos?
¿Qué quiso decir Pablo por incrédulo en 1 Corintios 7:12-16?
La palabra griega utilizada es el adjetivo apistos, la forma negativa de pistos,
otro adjetivo. El término pistos suele traducirse como "fiel", "creer"
o "creyente". Cuando se usa la misma raíz como sustantivo, pistis,
usualmente se traduce como "fe". El sustantivo negativo apistía
es traducido como "incredulidad". La forma verbal de la palabra es pisteuo,
que usualmente se traduce como "creer". En todas sus formas, las palabras
de este grupo se encuentran más de 600 veces en el Nuevo Testamento, 560 veces
en su forma positiva y 42 veces en su forma negativa. Pero así como las palabras
creer, confianza y fe tienen diversos usos, este grupo de palabras se usaba
en muchas formas, tanto religiosas como civiles. Homero lo usó para referirse
a los dioses que garantizaban un convenio. Sólo por medio del contexto podemos
saber qué es lo que un escritor quiere decir.
¿Qué quiere decir Pablo por incrédulo en el contexto
de 1 Corintios? ¿Acaso se está refiriendo a alguien que muestra características
carnales e inconversas? Si ese fuera el caso, parecería que la gran mayoría
de las personas de la iglesia de Corinto eran incrédulos. Notemos 1 Corintios
3:3: "Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas
y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?"
Había divisiones entre ellos, algunos eran de Pablo, algunos eran de Apolos,
etc. En varias partes de la epístola Pablo les dijo que estaban envanecidos.
Estaban envanecidos respecto a un fornicario en medio de ellos. Estaban envanecidos
respecto al conocimiento que tenían. Estaban demandándose unos a otros.
Estaban comiendo carne que había sido sacrificada a los ídolos, sin
importarles si ofendían a sus hermanos en la fe. En la Pascua estaban comiendo
delante de hermanos en la fe que tenían hambre; incluso estaban embriagándose.
No es sorprendente que las parejas estaban pleiteando y separándose, pues
ciertamente habría sido fácil acusar al cónyuge de uno de ser
un incrédulo. No obstante, parece que Pablo establece una norma muy baja para
que las personas sean llamadas creyentes, santos y hermanos: "Sino que el hermano
con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos [apistos]"
(1 Corintios 6:6).
Cuando un miembro de la iglesia entablaba
demanda contra otro, suponemos que por lo menos uno de estos "hermanos"
se estaba comportando carnalmente y de manera inconversa. Tal vez sería fácil
para uno aducir que las acciones del otro demostraban que era un incrédulo.
Otras personas podrían pensar que ambos miembros envueltos en el pleito judicial
eran inconversos. No obstante, Pablo los llamaba hermanos. Y dijo que ellos iban
a juicio delante de "los incrédulos".
La palabra traducida como "incrédulos" es el plural de apistos,
la misma palabra que Pablo usaría en el siguiente capítulo respecto
al cónyuge incrédulo. Parece ser obvio que cuando él usa apistos
en 1 Corintios 6:6, Pablo se refiere a alguien que está totalmente en el mundo,
alguien que no está siendo llamado en forma alguna. Desde luego, la iglesia
reconoce que la persona que ha rechazado su llamamiento y regresado al mundo, es
también un incrédulo. En tal caso, la persona deja de ser un creyente
y vuelve a ser un incrédulo. Pablo utiliza la palabra apistos 11 veces
en 1 Corintios y tres veces en 2 Corintios. En ninguno de estos pasajes se refiere
dicha palabra a una persona que pudiera ser considerada como un miembro de la iglesia.
Para Pablo, las personas que son apistos son del mundo. He aquí algunos ejemplos:
"En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos
[apistos], para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria
de Cristo, el cual es la imagen de Dios" (2 Corintios 4:4).
"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos [apistos];
porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?
¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué
concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo
[apistos]?" (2 Corintios 6:14-15).
En estos contextos, Pablo estaba usando el término incrédulo (apistos)
para referirse a una persona que es del mundo, ya fuera que nunca había sido
llamada a salir del mundo o que había regresado al mundo.
Los miembros de la iglesia pueden ser divididos en cuanto a quién siguen:
"Yo soy de Pablo; y yo de Apolos", y aún así ser creyentes
y por lo tanto estar atados en sus matrimonios. Tal vez hoy podría ser "Yo
soy de Unida" o "Yo prefiero a éste o a aquél". Los
miembros pueden tener un problema con la bebida, incluso en la Pascua, y aun así
ser creyentes. Los creyentes pueden rehusarse a reconciliarse o presentar demanda
contra otro miembro de la iglesia. Los creyentes pueden envanecerse. A pesar de eso,
pueden ser creyentes todavía. Un miembro puede comportarse de manera muy carnal
y no obstante satisfacer la definición que Pablo da de un "creyente".
Y de esta manera podemos estar atados a "un creyente carnal". Este puede
ser un concepto difícil de aceptar. Como se mencionó anteriormente,
para los discípulos de Jesús lo fue. Los discípulos no querían
creer que ellos u otros tuvieran que estar atados a una persona desagradable por
el resto de sus vidas. Quizá separados o divorciados, sin poder reconciliarse,
y no obstante sin poder casarse en segundas nupcias. He aquí lo que Jesús
les dijo a ellos: "No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes
es dado. Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay
eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos
se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir
esto, que lo reciba" (Mateo 19:11-12).
Algunos serán eunucos por causa del reino de los cielos. Es decir, si no pueden
reconciliarse con sus cónyuges, vivirán solteros por el resto de sus
vidas. No cometerán adulterio divorciándose y volviéndose a
casar.
¿Por qué querría Dios semejante cosa? De seguro Dios quiere
que todos sean felices en sus matrimonios. Eso es verdad, pero Dios también
quiere que seamos fieles a nuestras promesas. Dios dice que él aborrece el
divorcio (Malaquías 2:16). En el libro de los Salmos se habla con mucha seriedad
sobre la importancia de ser fieles a nuestras promesas: "Eterno, ¿quién
habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu
monte santo? . . . El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia"
(Salmos 15:1, 4b).
He aquí algunas otras traducciones de esa última frase:
El "que jura en su perjuicio y no retracta" (Biblia de Jerusalén).
El "que cumple sus promesas aunque le vaya mal" (Versión Popular).
El "que cumple lo prometido aunque salga perjudicado" (Nueva Versión Internacional).
El "que cumple su promesa, aunque sea en su perjuicio" (Nueva Reina-Valera).
El "que jura en perjuicio suyo, y no vacila en cumplir" (Versión Moderna).
En 1 Corintios Pablo utilizó el término incrédulo para referirse a personas que aún no estaban siendo llamadas por Dios en ese tiempo. El principio se extiende a e incluye a quienes han abandonado su llamamiento y han regresado al mundo. Dios, por medio de Pablo, nos está diciendo que si estamos casados con un creyente no debemos separarnos de ese creyente, o si tenemos que separarnos, debemos buscar la reconciliación. Dios requiere que dos cónyuges creyentes permanezcan fieles a sus promesas. Si eso no se logra, ellos deben permanecer solteros por el resto de sus vidas. Si un creyente está casado con un incrédulo -alguien que no ha sido llamado o que ha rechazado su llamamiento- y esa persona no consiente en vivir con él o ella (según sea el caso), el matrimonio no tiene fuerza obligatoria. El creyente está entonces en libertad de volverse a casar, y se recomienda fuertemente que él o ella se case con un creyente.
Dios nos está probando para ver
si podemos ser fieles. Cuando contraemos matrimonio prometemos ser fieles por el
resto de nuestras vidas: "hasta que la muerte nos separe". Esta vida física
es muy corta. La vida en el Reino de Dios durará eternamente. Que Dios nos
conceda la sabiduría y fortaleza para estar dispuestos a ver más allá
de nuestras metas a corto plazo en esta vida y en lugar de eso poner la mira en la
vida que perdurará eternamente.
-Fred Kellers
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Dios no da su aprobación a contratos fraudulentos, entre ellos el contrato matrimonial. Bajo el primer pacto que Dios hizo con Israel, si un hombre se casaba con una mujer y hallaba que ella deliberadamente le había ocultado que no era virgen, él estaba en libertad de repudiarla. Diríamos que el matrimonio era anulado; es decir, nunca fue un matrimonio válido, obligatorio. El mismo principio se aplicaría en la actualidad a un hombre que deliberadamente le ocultara sus pecados sexuales a su prometida. También puede haber otros tipos de fraude. Consideremos algunas cuestiones concernientes al fraude.
Debe haber engaño premeditado antes del matrimonio
El fraude es algo que ocurre antes del matrimonio y se origina en la mente de la persona que lo comete. El fraude es cuando una persona deliberadamente oculta un hecho que él o ella sabe que dará pie a que el posible futuro cónyuge no se case. Esto no es lo mismo que cuando uno muestra solamente su mejor lado. No se espera de ninguno que le cuente a su futuro cónyuge todos sus defectos, malas acciones y pecados cometidos en el pasado. Nosotros no hacemos esto y no esperamos que un posible cónyuge lo haga.
No somos perfectos; no esperamos que nuestro futuro cónyuge sea perfecto. Pero ¿qué si alguien tiene un defecto tan grande que teme que su posible futuro cónyuge no se casará con él o ella, y entonces deliberadamente le oculta ese defecto? Esto sería fraude y la persona estaría en libertad de separarse. Ante los ojos de Dios nunca hubo un matrimonio. El contrato matrimonial es anulado.
Aun en la ley civil se considera que el fraude es un engaño premeditado. Este es un principio general del derecho contractual. Si usted compra un automóvil usado y la transmisión se descompone después de unos pocos centenares de kilómetros y usted encuentra aserrín en la transmisión (un viejo truco para que no suene una transmisión en mal estado), usted puede entablar demanda por fraude. El vendedor le defraudó deliberadamente. Si no hay aserrín y no puede comprobarse que el vendedor sabía que la transmisión estaba defectuosa, no existe fraude comprobable.
Hace algunos años mi hijo y su esposa compraron una casa que resultó estar en un lugar que en ocasiones se inundaba. El hecho de las inundaciones no se les había dado a conocer. Mi hijo y su esposa quisieron entablar demanda por fraude en la compra de la casa, diciendo que si ellos hubiesen sabido acerca de las inundaciones, nunca habrían comprado la casa. Pero ellos compraron la casa a una agencia gubernamental que había tomado posesión de ella por falta de pago de la hipoteca. Los representantes de la agencia gubernamental dijeron que ellos no sabían acerca de las inundaciones. Puesto que ellos no sabían acerca de las inundaciones, no hubo engaño deliberado y no procedía la demanda por fraude.
Ahora volvamos al matrimonio. Ejemplo: una pareja se casa y no tiene hijos. Se descubre que ella no puede tener hijos. Para él es muy importante tener hijos, así que dice que él no se habría casado con ella si hubiese sabido que era estéril. No obstante, ella no sabía que era estéril y no ocultó deliberadamente ese hecho. Esto no sería fraude. Para que sea fraude, éste debe empezar en la mente de la persona que lo comete. Pero por otro lado, si ella sabía que era estéril y deliberadamente ocultó esta información porque sospechaba que él no se casaría con ella si lo sabía, entonces esto sería fraude. Esto sería un fraude deliberado que empezó en la mente de ella antes del matrimonio.
Si no se actúa cuando el fraude se descubre, deja de ser fraude
Supongamos que un hombre tiene problemas conyugales después de algún tiempo de casados y entonces trata de disolver el matrimonio diciendo que su esposa no era virgen cuando se casaron. Su acusación podría ser cierta. El problema es que él lo descubrió inmediatamente después de la boda, pero no le molestó lo suficientemente como para separarse de inmediato. Su matrimonio era nuevo, tierno y dulce. Más tarde, después de alegatos y otros problemas conyugales, él quiere quedar libre y entonces alega haber sido defraudado. No obstante, en cuanto él supo que ella no era virgen y la aceptó, dejó de ser fraude.
Lo que el fraude no es
El fraude no es la diferencia entre
las fantasías románticas antes de la boda y las realidades del matrimonio.
La mayoría de nosotros, quizá todos nosotros, tenemos expectaciones
poco realistas respecto a nuestro futuro cónyuge. Realmente no conocemos a
alguien hasta que estamos casados. Ninguno de nosotros es perfectamente ecuánime,
y nuestra falta de ecuanimidad ocasiona que sea difícil convivir con nosotros.
Algunos de nosotros somos perezosos, y otros somos esclavos del trabajo. Algunos
de nosotros nunca ahorramos dinero, y otros ahorramos hasta el punto de ser avaros.
Algunos de nosotros somos sensibles, y otros somos emocionalmente fríos como
el hielo. Estos son los defectos humanos más comunes. No obstante, pueden
ser tan exasperantes que conducen al divorcio.
Es fácil decir: "Si yo hubiese sabido acerca de estos defectos, no me
habría casado. Fui defraudado". Si eso es todo lo que se necesita para
que sea fraude, entonces tal vez se podría considerar que todos los matrimonios
que terminan en divorcio han sido fraudulentos. Cuando las personas se divorcian,
lo hacen porque hay algo que no les gusta respecto al cónyuge. Pero esto no
significa que hubo engaño deliberado antes de la boda, y que fue hecho
con el conocimiento de que si la otra persona lo hubiese sabido el matrimonio no
se habría efectuado. Algunos matrimonios están condenados al fracaso
desde el principio, pero eso no los hace automáticamente fraudulentos.
Si una persona tenía buenas razones para tener sospechas de un problema antes
de la boda, pero no preguntó al respecto, obviamente no era algo lo suficientemente
importante en ese momento para él o para ella como para ser un fraude. Es
triste decirlo, pero el no ser virgen es un problema común en esta era. Si
un hombre o una mujer de veras no se hubiese casado con alguien que no era virgen,
¿por qué no preguntó al respecto? En cambio, si una persona
pregunta al respecto y recibe una mentira, eso es un fraude.
Consejo para los que piensan casarse
Hay una lección en esto para las parejas que piensan casarse. Deben hacer todo lo posible por evitar el fraude. No tenemos que pasar lista de todos nuestros horribles pecados, pero por otro lado no queremos ocultar deliberadamente algo que nuestro futuro cónyuge debe saber. Si uno ha estado casado antes, ha tomado drogas o ha cometido crímenes, él o ella debe decirlo. Es de esperarse que ambos sean vírgenes, pero si no es así, ellos deben dejar que su futuro cónyuge sepa que han pecado en este aspecto y que se han arrepentido.
Quizá la persona quiera saber cuán grave fue el problema de su futuro cónyuge y le pregunte si era un pecado habitual. Pero no sería apropiado querer saber nombres y detalles. Si la persona quiere saber los detalles grotescos, tal vez esto sería una indicación de que la otra persona necesita buscar otra pareja.
Si una persona considera que algo es importante para él o para ella, debe preguntar al respecto y no debe casarse con alguien cuyos hábitos y vida del pasado y del presente están llenos de signos de interrogación. Los posibles cónyuges no deben dejarse llevar por su entusiasmo y deseo de casarse al grado de pasar por alto los indicios de posibles fallas y defectos de ambos. ¿Es él muy celoso? ¿Tiene un mal carácter? Esto es otro indicio: los pleitos antes del matrimonio suelen agravarse después de la boda.
¿Ha estado casada esta persona antes? ¿Cuántas veces? ¿Ha cometido crímenes? Todos estos son asuntos sobre los cuales se debe hablar antes de la boda.
Cuando José pensó que María había sido infiel, él actuó. Él no esperó a ver si el matrimonio funcionaría. Se espera con optimismo que todos los que se casen nunca tendrán que considerar el tema del fraude. No obstante, si una persona se halla en esta triste situación, él o ella puede dedicar algo de tiempo para orar y pedir consejo al respecto, pero necesita tomar una decisión tan pronto como sea posible. Si uno decide esperar para ver si el matrimonio va a funcionar, entonces la persona está diciendo que el fraude no es suficiente como para rechazar a la otra persona. De ser este el caso, entonces deja de ser fraude.
-Fred Kellers
volver al índice)
En
la película musical Violinista en el tejado, la hija mayor de Tevye
le ruega que no la obligue a casarse con el carnicero rico, sino que le permita casarse
con el sastre pobre.
¿Por qué? Porque ella lo ama. Esto deja pasmado al padre porque
no se consideraba que el amor fuera importante para el matrimonio. Tevye va a casa
y le pregunta a su esposa si ella lo ama. Ahora es ella quien queda pasmada. Nunca
lo había considerado. El matrimonio de ellos había sido predeterminado
y ella había tratado de ser una buena esposa. El amor no era un asunto que
tuviera que tomarse en consideración.
En la cultura moderna de Occidente, la mayoría de las personas piensan que
la única razón válida para casarse es el amor, una palabra que
tiene diferentes significados para diferentes personas. Pero en otras culturas, tanto
en el presente como en el pasado, el amor podía ser considerado como un beneficio
extra si estaba presente en el matrimonio; era algo que podría venir con el
tiempo. Se consideraba que era más importante hallar un esposo que pudiera
sostener y proteger la familia, o hallar una esposa saludable que pudiera tener hijos
y hacer bien los quehaceres domésticos. En los primeros años de la
historia de los Estados Unidos se acostumbraba solicitar esposa "por correo".
Agricultores y hacendados necesitaban esposas y las mujeres necesitaban esposos. Estos eran matrimonios válidos que se efectuaban con los ojos abiertos.
Algunas veces los matrimonios se efectuaban para sellar un tratado de paz. Se efectuaban matrimonios sobre la base de arreglos comerciales entre familias adineradas.
Algunos de estos arreglos funcionaban bien y la pareja estaba satisfecha; otros eran menos satisfactorios. Pero todos podían ser matrimonios válidos.
Un matrimonio es un pacto, y los pactos y contratos válidos se pueden hacer por muchas razones diferentes. Una jovencita puede casarse para salir del ambiente restrictivo de la casa de sus padres. Una bella y joven mujer puede casarse con un hombre viejo por su dinero. Él puede casarse con ella por su belleza. Puede ser que estas no sean las mejores razones para casarse, pero a menos que haya mentira y engaño, no hay fraude. Él sabe que ella no se está casando con él por su atractivo y ella sabe que él no se está casando en ella por su experiencia y sabiduría. Más tarde, él puede anhelar una conversación y relación madura y ella puede sentirse como un pájaro en una jaula de oro.
Sí, un matrimonio empezado sin amor puede ser válido. Por supuesto, Dios quiere que esposos y esposas crezcan en amor (Efesios 5:25; Tito 2:4). Todos nosotros debemos hacer nuestra parte para mostrar ese amor.
-Fred Kellers
(volver al índice)
Para
entender cómo ve Dios el pacto matrimonial entre creyentes, consideremos el
amoroso y misericordioso pacto bautismal de Dios con nosotros.
El apóstol Pablo reconoció y reiteró el mandamiento de Dios
para las parejas casadas que tenían el Espíritu de Dios pero que estaban
separadas porque sencillamente no se podían reconciliar. Él escribió
que debían permanecer sin casarse (1 Corintios 7:10-11), a menos que fuera
evidente que existía una situación de porneia (Mateo 5:32; 19:9).
¿Diferencias irreconciliables?
En el mundo actual, donde leemos de índices de divorcio que sobrepasan al 50 por ciento, semejante mandamiento parece anticuado y pasado de moda. Muchos divorcios se conceden sobre la base de que las parejas tienen diferencias irreconciliables. En otras palabras, esas parejas no pueden vivir en paz debido a que tienen perspectivas de la vida diferentes.
Las razones para esas diferencias pueden ser muchas. Puesto que todos somos producto de nuestro medio, nuestros puntos de vista sobre asuntos o cosas pueden variar grandemente. Por ejemplo, crecer con miedo a un padre abusivo evoca un gran número de características emocionales.
Cuando dos personas convertidas se casan, tienen grandes esperanzas de que su matrimonio será un tremendo éxito y que serán eternamente felices. A menudo, a pesar de problemas mayores en los antecedentes de uno o de ambos, el matrimonio es feliz (y ambos reconocen que se requiere mucho esfuerzo). De vez en cuando, la pareja sencillamente no se puede llevar bien y tiene que separarse. Las razones pueden ser muchas.
"Este matrimonio nunca debió haberse realizado" es una expresión de uso común, a posteriori. O, "el matrimonio se desunió cuando ella o él no pudo vivir a la altura de las normas que Dios requiere en un matrimonio". O, "el pasado de él o de ella era tan malo que nunca podría ser un buen esposo o esposa".
Y sin embargo, no oímos que semejantes expresiones vengan de la Palabra de Dios. ¿Por qué el apóstol Pablo no dice: "Los miembros deben reconciliarse o quedarse sin casar a menos que los problemas hayan sido causados por [tal o cual razón]?" Sin lugar a dudas, en el tiempo de Pablo existían algunos de los mismos problemas y antecedentes de abuso o maltrato que existen ahora. Después de todo, él habló de su tiempo como el "presente siglo malo" (Gálatas 1:4).
No obstante, la alternativa final cuando dos miembros no podían llevarse bien era, si no podían reconciliarse, que debían permanecer sin casarse.
¿Por qué?
A primera vista este parece un juicio cruel. Dios ni siquiera da esperanza para la persona que pudiera estar esforzándose al máximo. Si tan sólo uno de los miembros se está esforzando y el otro rehúsa reconciliarse, el juicio sigue siendo el mismo: ambos deben permanecer sin casarse. ¿Quiere Dios que dos personas vivan solos por el resto de sus vidas sin esperanza de volver a casarse con alguien más? ¿Es este un juicio justo de nuestro Padre misericordioso?
¿Qué si un miembro ha tenido una terrible experiencia de maltrato en su pasado? La realidad de las cicatrices del pasado puede tener un profundo efecto en un matrimonio. Los retos que pueden enfrentar las parejas casadas pueden ser desalentadores y a veces casi abrumadores. Puede parecer que el darse por vencido y comenzar de nuevo sería más fácil y más probable que tuviera éxito.
Pero Dios no quiere que nos demos por vencidos. Él no se da por vencido en cuanto a nosotros en nuestra lucha por vencer nuestro pasado en nuestro pacto bautismal. Y él no quiere que nos demos por vencidos uno al otro en nuestro pacto matrimonial.
A fin de entender el juicio de Dios, es importante que comprendamos que la reconciliación matrimonial entre dos creyentes que tienen el Espíritu de Dios ¡no es imposible! En ninguna parte utiliza Dios el término "matrimonio irreconciliable" cuando habla de los "creyentes". Si un matrimonio fuera verdaderamente irreconciliable y el juicio de Dios perdurara, podríamos dudar de su sabiduría y misericordia. Sin embargo, Dios les da a los creyentes una tremenda ventaja sobre los incrédulos.
En el meollo del juicio de Dios está el hecho de una transformación experimentada por todos los creyentes. Se le llama conversión.
Antes de considerar esta transformación, leamos cómo nos considera Dios a todos nosotros antes de nuestra conversión. Es necesario considerar este factor porque algunos piensan que los antecedentes de uno, especialmente un antecedente de maltrato, es justificación para invalidar un matrimonio si uno o ambos miembros cometen errores en un matrimonio.
Consideremos nuestro pacto con Dios
Al considerar si un pasado de maltrato invalida un pacto matrimonial, ¿por qué no empezar por considerar si un pasado de maltrato invalida nuestro pacto bautismal con Dios? ¿Rehusará Jesús casarse con cualquier cristiano en la resurrección porque no hemos vencido todos nuestros problemas? ¿O nos rechaza él porque no hemos vencido por completo las reacciones que se derivan de las experiencias de maltrato de nuestro pasado?
Podemos estar agradecidos de que no es así. En su amor y misericordia, nos da la oportunidad de reconciliarnos con él. Estamos agradecidos que Dios nos da la oportunidad para continuar nuestro pacto con él, hasta la muerte. Conocemos nuestro pasado y queremos tiempo para vencerlo.
Aunque nuestra vida pasada nos puede parecer más difícil o más fácil, Dios ve las cosas de manera diferente. En Efesios 2:1-6 Dios describe nuestra vida pasada. Él dice que cada uno de nosotros estaba muerto en sus pecados, viviendo en concupiscencia de acuerdo con el camino de Satanás. Dice que éramos por naturaleza hijos de ira. Ninguno de nosotros es una excepción.
Pongamos muy en claro la descripción de Dios. Cada hombre y mujer que entra en un pacto matrimonial vino de un pasado que le causó a él o a ella el tener una naturaleza iracunda. Es interesante que el término griego para "ira" es orge y también es definido como "enojo, indignación, venganza, ira".
El apóstol Pablo deja muy en claro en Romanos 3:9-19 que tanto los israelitas como los gentiles son perversos ante Dios. Verdaderamente, todos nosotros venimos de un pasado que nos causó tener un corazón que es "engañoso . . . más que todas las cosas, y perverso" (Jeremías 17:9).
Para tener un matrimonio feliz, necesitamos un nuevo fundamento, un nuevo antecedente. De lo contrario, los problemas generados por nuestra vida pasada serán motivo de asuntos irreconciliables en nuestra vida matrimonial. La vida pasada de todos los creyentes es igual ante los ojos de Dios. Nadie llega a las aguas bautismales con mayores probabilidades de mostrar los frutos del Espíritu de Dios que cualquier otro. Todos nosotros somos merecedores de la pena de muerte. Ninguno de nosotros es bueno.
Todo creyente que se ha arrepentido, ha sido bautizado y ha recibido el santo Espíritu de Dios ha sido transformado. ¡No hay excepciones! Victimarios sexuales, alcohólicos, víctimas de abuso y maltrato, aborrecedores de Dios, antagonistas, con el tiempo todos son transformados (convertidos) por el poder del Espíritu de Dios.
Notemos lo que le sucede al creyente:
Somos librados de la potestad de las tinieblas y trasladados al reino de su amado hijo (Colosenses 1:13).
Somos nuevas criaturas en Cristo. Las cosas viejas pasaron; todas las cosas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). "Nuevas" no significa una "reparación de los daños", sino más bien una "nueva existencia".
Hemos muerto con Cristo, pero ahora Cristo vive en nosotros y vivimos en la fe del Hijo de Dios (Gálatas 2:20). El misterio de los siglos ha sido manifestado en nuestra vida: Cristo en nosotros, la esperanza de gloria (Colosenses 1:26-27).
Cristo es magnificado en los creyente (Filipenses 1:20). La vida de Cristo se manifiesta en nosotros (2 Corintios 4:11). Cristo está siendo formado en nosotros (Gálatas 4:19).
Novedad de vida
¿Captamos el gran significado y esperanza que estos pasajes tienen para nosotros? En realidad, los creyentes tienen un nuevo principio. Nuestro viejo pasado de engaño, ira, etc., ha sido sepultado. Andamos en novedad de vida (Romanos 6:4). Todo esto se debe a que Dios nos ha dado, no un espíritu de temor o de cualquier otra emoción disfuncional, sino el espíritu de poder, amor y dominio propio (2 Timoteo 1:7). Si avivamos el espíritu de amor mediante la oración, el estudio de la Biblia, el ayuno y la meditación, habrá en nuestra vida los frutos de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23).
Dios provee el modo y los medios para resolver los problemas matrimoniales. Somos amonestados a despojarnos "del viejo hombre" y revestirnos "del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó, se va renovando hasta el conocimiento pleno" (Colosenses 3:9-10).
Si somos resucitados con Cristo (en el bautismo, Romanos 6:4) debemos buscar las cosas de arriba (Colosenses 3:1). La sabiduría que es de arriba es capaz de resolver todos los problemas matrimoniales entre los creyentes; es pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía (Santiago 3:17).
El fruto de la justicia entre los creyentes en sus matrimonios se siembra en paz para aquellos que hacen la paz (v. 18). Es la responsabilidad de los creyentes permitir que la mente humilde de Cristo esté en ellos (Filipenses 2:5). Debido a que somos como niños recién nacidos en Cristo, debemos desechar toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones (1 Pedro 2:1-2).
Para los creyentes que están teniendo problemas en su matrimonio, hay sólo dos opciones: "A los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer" (1 Corintios 7:10-11).
Para el apóstol Pablo, hacer cualquier excepción para los creyentes que no fuera la que Jesús prescribió (porneia), sería negar el Espíritu mismo de Dios. Pablo entendía que la vida pasada de uno antes del bautismo no debe influir en los juicios en cuanto a atar o desatar los matrimonios de los creyentes.
Los creyentes son nuevas criaturas en Cristo. Fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos participantes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero (Hebreos 6:4-6). Es de vital importancia que no neguemos voluntariamente ese poder que obra en nuestra vida, teniendo por inmunda la sangre del pacto y haciendo afrenta al espíritu de gracia (Hebreos 10:29).
Siempre habrá problemas matrimoniales. Tal vez muchos de estos problemas sean muy severos ¡y exijan todo nuestro esfuerzo para hacerles frente! Y a este mundo le parecería que muchos de estos problemas son razón más que suficiente para darse por vencido. Siempre puede haber razones que los creyentes utilicen para justificar el por qué ellos no pueden llevarse bien y opten por separarse. Sin embargo, nunca ha habido un matrimonio desbaratado por las acciones de amor, gozo, paz, que son los frutos de la mente de Cristo en nosotros. Los conflictos surgen cuando dejamos de despojarnos y dejar de lado los caminos perversos y las reacciones disfuncionales de nuestra vida pasada, y cuando dejamos de buscar y vestirnos la ropa de justicia de la novia de Cristo.
Permitir excepciones sobre la base de lo que sucedió antes de la conversión abriría la caja de Pandora. Nunca habría un tiempo cuando los matrimonios fueran obligatorios.
Cuando la iglesia hace juicios concernientes a creyentes que se han separado o divorciado y que desean un juicio en cuanto a si su matrimonio tiene fuerza obligatoria o no la tiene, la iglesia debe basar su determinación en las Escrituras únicamente. Las siguientes preguntas deben plantearse:
¿Hubo de por medio porneia: mala conducta sexual (Mateo 5 y 19)?
¿Hubo fraude? (El fraude es siempre intencional.)
¿Son ambos cónyuges realmente creyentes?
¿Tienen usted y su cónyuge el Espíritu de Dios? Entonces, esfuércense "en guardar la unidad de Espíritu en el vínculo de la paz". Dios es imparcial y justo en su juicio. El matrimonio es santo, el reflejo mismo del matrimonio de Cristo con la iglesia (Efesios 5:32). Así como el matrimonio entre Cristo y su esposa nunca se verá disuelto, tampoco debe verse disuelto el matrimonio entre dos creyentes que perseveran hasta el fin.
-Greg Sargent
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